La Cámara de Diputados rechazó la reforma electoral impulsada por el gobierno federal al no alcanzar la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución.
La votación evidenció una fuerte ruptura dentro del bloque que usualmente acompaña a Morena, luego de que legisladores del PT y del Partido Verde se desmarcaran y votaran junto con el PRI, PAN y Movimiento Ciudadano para frenar la iniciativa.
El resultado representó un duro revés para Morena en San Lázaro y dejó al descubierto tensiones dentro de la llamada «alianza de la 4T». Mientras el oficialismo buscaba sacar adelante uno de sus proyectos electorales más importantes, sus propios aliados terminaron inclinando la balanza en contra.
Tras la derrota legislativa, diputados de Morena adelantaron que buscarán impulsar un «Plan B» mediante cambios a leyes secundarias, mientras crecen las especulaciones sobre una posible fractura política entre Morena, el PT y el Partido Verde.